Henri Laborit fue un biólogo, médico, etólogo y psicólogo francés. Sostenía que la sociedad moderna condiciona el pensamiento y la conducta humana, y que el ser humano no es enteramente libre si ignora los mecanismos biológicos, sociales y psicológicos que la moldean. Veía en su concepto de “inhibición de la acción” la causa de muchas enfermedades. Frente al peligro experimentamos estrés y se activan las dos respuestas clásicas que compartimos con el mundo animal: la huida o la lucha. Pero, si el entorno social -real o interiorizado- impide esas respuestas, se produciría la tercera reacción propuesta por Laborit: la ‘inhibición de la acción’, como quien tolera humillaciones laborales sin poder rebelarse ni marcharse. Entonces, la persona permanece en tensión sin actuar; si esto se prolonga, el organismo se descompensa y puede enfermarse. En cambio, al actuar, disipa el malestar, ya que el sistema nervioso sirve para la acción. Henri Laborit afirma: “Ustedes también están inhibidos en la acción cuando tienen demasiada información y no poseen criterios suficientes para clasificarla”. Así, tanto el déficit como el exceso de información son fuente de estrés, que junto a la inhibición de la acción constituiría una de las bases de diversas enfermedades o dolencias psicosomáticas. Para concluir, Laborit agrega una observación reveladora: “Estudié el efecto de un tóxico que es el cadmio. Sobre un animal en inhibición de la acción, es cien veces más tóxico que en otro libre de preocupaciones (...) Se produce una hipertensión crónica en un 100% de los animales con ocho días de inhibición de la acción (...) Las llamadas enfermedades de la civilización no son otra cosa que enfermedades por inhibición de la acción”.
Jorge Ballario
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